La mujer contra el monarca

¿Cuántas veces se ha visto a un rey dar a torcer su voluntad? 

No pocas. Seguramente, si repasáramos la historia podríamos encontrar multitud de escenarios en que un rey, pese a gozar de un poder absoluto, acabó cediendo por la presión de una situación de la que sin duda quería salir airoso.

¿Y cuántas veces se ha visto a un rey dar a torcer su voluntad por enfrentarse al desafío de una mujer?

No pocas. Seguramente, pese a estar allí, en ese hilo tan inmenso de sucesos al que llamamos historia, siguen sin ser conocidas, sin ser contadas.

Esta es una de esas historias.

Esta historia va de un monarca al que sí podríamos calificar de absoluto y al que podemos llamar Mohamed IV y de una mujer saharaui, líder y activista de la defensa de su pueblo, a la que podemos llamar Aminetu Haidar.

Todo comenzó, o mejor dicho, todo se precipitó un 13 de noviembre de 2009. Aminetu fue expulsada de El Aaiún (ciudad del Sahara Occidental invadida por Marruecos) el día en que regresaba de recoger un premio de EEUU en reconocimiento a su papel como activista en el conflicto Saharaui. Fue detenida a su llegada, se le retiró el pasaporte y se la embarcó de forma ilegal en un vuelo con destino a Lanzarote (España).

Pero Mohamed IV y todo su gobierno acababa de cometer el error más peligroso que se puede cometer. Subestimar a su rival. 

Porque Aminetu no era una activista cualquiera. Hija de un padre asesinado por el régimen Marroquí cuando era una niña, pasó 4 años de su juventud (1987-1991) “desaparecida” en una cárcel donde fue sometida a todo tipo de torturas. En 2005, después de una manifestación pro-saharaui en el Sahara Occidental volvió a ser detenida y pasó 7 meses recluida en una cárcel conocida como “Prisión Negra”.

Evidentemente, no se iban a librar de una persona tan incomoda como ella de una manera tan sencilla.

A su llegada a Lanzarote inició una huelga de hambre que duraría 32 días. Recibió el soporte de diferentes partidos y entidades del ámbito nacional. Pero su lucha excedió rápidamente las fronteras Españolas, diferentes personalidades de todas partes del mundo apoyaron su causa.
Lo que fue un intento de acabar con una rival se convirtió en un altavoz al mundo de la situación del pueblo Saharaui. 

Finalmente y después de que se vieran envueltos dentro del conflicto los gobiernos de España, Francia, Estados Unidos y la propia ONU, Mohamed IV acabó cediendo y Aminetu Haidar pudo regresar a su casa en el Aaiún.

Esta vez fue la mujer la que hizo torcer la voluntad del rey. 

Esta es su historia, y hoy más que nunca, hay que conocerla.


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